Atenas

Cuna de la filosofía, ciudad de mitos y leyendas clásicas, lugar de nacimiento de la democracia, Atenas parece recordarnos en cada una de sus esquinas el pasado heroico y fundante de nuestra civilización. Una ciudad construida literalmente sobre ruinas, en donde lo nuevo parece convivir extrañamente con lo viejo. Es Europea, pero no se le parece a Europa, nuestras palabras tienen ecos de sus palabras (lo primero que pudimos leer fue “salida”, que es “éxodos”), pero su alfabeto es distinto. Los sabores nos son familiares y al mismo tiempo únicos.

Me habían dicho que Atenas no era linda, que solo eran interesantes las ruinas y que después convenía ir a las islas (Santorini, Creta, Mykonos), que quedan a varias horas en barco o en avión. Pero ahí estábamos, con un airbnb alquilado por una semana y dispuestos a conocer a fondo una ciudad que tiene un montón de cosas para ofrecer. Estábamos seguros -y no nos equivocamos- de que valía la pena quedarse más que unos pocos días.

Llegamos a la ciudad un lunes, nos tomamos el subterráneo desde el aeropuerto, y llegamos al atardecer al barrio de Kerameikos. Es una zona alejada del centro (a unos 30 minutos a pie) que alrededor de la estación de metro hospeda a una gran cantidad de bares, estilo Palermo (lugares cool y no cool incluidos). Hay también un centro cultural, Tecnópolis, que es una especie de Konex en el que todas las noches hay actividades.

Con los días fuimos descubriendo que hay distintos centros de bares y restaurantes por toda la ciudad. El más turístico es Plaka, al lado de la Acrópolis, que a pesar de la constante invitación a restaurantes para turistas, es muy pintoresco. A unas pocas cuadras de Plaka está la estación Monastiraki, en donde se junta mucha gente a la noche y que está llena de restaurantes también turísticos, pero con algunos secretos escondidos. Un poco más lejos de las zonas turísticas las calles pueden ser solitarias y oscuras, con negocios a puertas cerradas y baches en las veredas, postales de una Grecia que estuvo (o sigue estando) en crisis. 

Lo primero que hicimos al llegar fue llamar a un tío mío arqueólogo (¡gracias Jean Ro!) para que nos dijera cuáles son los highlights de la ciudad, consejos invaluables, quizás obvios para un connaisseur, pero no tanto para mí, que no recuerdo nada de las clases de historia (o de cultura griega) de primer año. Acá van los must culturales de Atenas:

[Aclaración previa: en la página de transporte hay una sección en inglés con los precios del metro. Desde el aeropuerto sale €10 por persona o €18 para dos personas, también sacamos un pase por 5 días que salía €9 y que usamos un montón.]

• Acrópolis y Museo de la Acrópolis.  La Acrópolis era el centro religioso de la ciudad y su edificio central, el Partenón, era el templo de Atenea, la diosa más importante para los atenienses. Además, ahí se encuentra el Erectión y el teatro de Dioniso. Como la Acrópolis está -como es bien sabido- al aire libre, muchas de las esculturas de los templos y los frisos del Partenón fueron trasladadas al museo, donde están mejor conservadas.El museo -que además de muchos originales tiene las reproducciones de aquellas partes de la acrópolis que están en el British Museum y otros museos europeos que se apropiaron del patrimonio ateniense- es un edificio hermoso, inaugurado recientemente y que vale la pena visitar para entender mejor qué ver en la Acrópolis, que es deslumbrante, impresionante, espectacular…no alcanzan las palabras para describirla. [Entrada €20, descuento para estudiantes y gratis para estudiantes de universidades europeas]

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El Partenón

• Museo Arqueológico Nacional. Es un museo con muchas salas y aunque no es enorme, uno podría estar dos días enteros mirando cada pieza en exhibición. Los hallazgos arqueológicos abarcan desde el Neolítico hasta la época clásica. Como en todo lugar turístico en Grecia, las explicaciones -muy buenas, por cierto- están en griego y en inglés. Hay desde kuros y korai gigantes (eran representaciones estatuarias de hombres y mujeres, entre los siglos VIII y VI a.C.) hasta pequeñas piezas de joyería, pasando por una sala egipcia y las pinturas murales más antiguas de la zona. [Entrada €10, descuento para estudiantes y gratis para estudiantes de universidades europeas]

• El Ágora y el templo de Hefesto. Así como la Acrópolis era el sitio religioso de Atenas, el Ágora era el centro cívico, por donde se paseaba Sócrates -como decía mi compañero de viaje- molestando a la gente con sus preguntas. Como no está elevada, sino que está al nivel del resto de la ciudad, es menos espectacular que la Acrópolis, pero no menos importante. El templo de Hefesto, que queda dentro del predio es el edificio mejor conservado de toda la antigüedad y de noche se lo puede ver iluminado mientras uno camina por la calle Adrianou. [Entrada €8, descuento para estudiantes y gratis para estudiantes de universidades europeas]

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Vista de la Acrópolis desde el Ágora

• El templo de Poseidón. Queda en Cabo Sounion, que es el extremo de la península en donde está Atenas. El templo se erige sobre un monte que tiene una vista impresionante hacia los dos lados de la península. En sus columnas se pueden ver inscripciones de visitantes del siglo XIX, cuando todavía se podía “entrar” al templo. Desde ahí se puede ir a algunas de las playas paradisíacas que hay en los alrededores. Para ir hay que tomar un bus cerca de la estación Syntagma o en la calle Oktovriou cerca de la estación Victoria. Nos fue medio complicado encontrarlo, la empresa se llama Ktel Attikis y cuesta €6 cada tramo. [Entrada €8, descuento para estudiantes y gratis para estudiantes de universidades europeas]

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Templo de Poseidón en Cape Sounio

 

Pero no todo en Grecia es historia y con 40 grados de temperatura en pleno verano, decidimos escaparnos algunos días a la playa. Fuimos a 3 distintas:

La última a la que fuimos fue la de Cabo Sounion, al pie del monte del Templo de Poseidón. Una playa pequeña, rocosa, con agua azul y un poco más lejos de la orilla, casi negra. Dicen que el color negro con que los griegos antiguos pintaban objetos representaba el agua y uno no entiende eso hasta que se mete  al mar en una playa como esta.

Otra visita playera fue a Egina, una de las islas más cercanas a Atenas. Fuimos desde el Pireo, el puerto de la costa oeste, al que se llega en metro. Ahí hay varias líneas de ferries hacia las islas. Decidimos bajarnos en Egina -aunque nos dirigíamos a la segunda isla, Agistri- porque desde el ferry las playas se veían tan hermosas que no cabía pensar que otras fueran tanto mejores. Desde el puerto de Egina caminamos hasta la playa que le sigue al templo de Apolo, dejamos nuestras cosas bajo unos pinos que nos daban sombra y nos pasamos el día en el agua cristalina, calma y cálida, mirando los pececitos. [A Egina el ferry nos salió €11 de ida y €14 de vuelta y hay varias líneas, se consiguen pasajes en el puerto, sin necesidad de reservar]

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Playa en Egina, al lado del Templo de Apolo

El lago Vouliagmeni. Un lago que se forma con aguas subterráneas, es decir, unas termas. El lago tiene pececitos que comen la piel muerta y que -según dice el folleto- te exfolian la piel. Armado como un spa, alrededor del lago hay sombrillas y reposeras, un bar-restaurant y baños y duchas. La entrada sale alrededor de €15, pero como estudiantes pagamos €8.

Comer

Pero, last but not least, lo que importa de Grecia es la comida. Hay en Atenas un olor y un sabor característico: el orégano, que se usa a la par de la sal y la pimienta. La ensalada de tomate, pepino, olivas y queso feta tiene orégano, el souvlaki (una brochette de carne hecha a la parrilla) lleva orégano, el kebab (o shawarma) lleva orégano, las papas fritas llevan orégano. La baklava por suerte no…La comida tiene influencia turca, incluso el café griego es en verdad café a la turca y, ¡cómo no!, la comida árabe es exquisita. Van acá los mejores restaurantes, cafés y bares que probamos:

• I Kriti. Un restaurant de comida típica cerca de la estación Omonia. Ahí probamos los pimientos verdes rellenos, un pie de queso con miel, las croquetas de zucchini y un cordero con papas exquisitos. El lugar es chico, bien local, familiar y con pocas opciones en la carta. Entre €15 y €20.🌟 Melenchón

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Pimientos rellenos y pie de queso con miel en I Kriti.

• Café Little Tree. Es un café-librería cerca de la Acrópolis. Muy lindo y muy buen café.

• Six Dogs. Un bar de cocktails hermoso, cerca de la estación Monastiraki. Se llena de gente el patio de afuera (que es casi la totalidad del bar) y es muy local, pocos turistas.

• Falafellas. Un puesto de falafel que se llena de gente. Todo riquísimo: la salsa de yogurt, las verduras, y lo más importante, riquísimo el falafel. Menos de €3. 🌟 Melenchón

El premio mayor es para Parnassos 1965, cerca de la Acrópolis. Un restaurant que abre al mediodía y cierra a las 7 de la tarde. Se come como los dioses, comida tipo casera, elegís de lo que hay en el día y las opciones son pocas, pero todas muy tentadoras. Entre €7 y 10.🌟🌟 Melenchones

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Pastitsio (especie de moussaka con pasta) y Briam (vegetales cocidos) en Parnassos 1965.

 

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