Estocolmo y Copenhague

¡Oh benditos países escandinavos! ¿Cómo es que llegaron a ser los mejores en absolutamente todos los índices de desarrollo? ¿Será cierto ese mito de que las personas en los lugares fríos son más productivas? ¿Será que también trabajan más pero disfrutan menos y sufren de depresión? No lo sabemos, preferimos desde estas páginas no abonar a tales supersticiones. Además, nuestros pocos días en Estocolmo y Copenhague (una semana en total) no fueron tantos como para proveer a lector de un estudio complejo sobre estos seres míticos contemporáneos. Podemos, sí, confirmar algunos otros mitos: que los suecos parecen modelos (o más bien que el estereotipo de modelo es, digamos, sueco), que sí, se puede vivir con -15º de temperatura y que los muebles y las casas escandinavos son, en general, de diseño.

Llegamos a Estocolmo a principios de enero, uno de los meses más fríos del año, sin guía turística, sin conocer a nadie y sin saber bien qué había que hacer en esa ciudad pequeña formada por pequeñas islas todas conectadas entre sí. No hicimos el free walking tour porque de todos modos nos habían pasado algunas recomendaciones: ir al Fotografiska, pasear por Gamla Stan (la ciudad vieja) y por Söder (el barrio bohemio, donde hay negocios y librerías muy buenas). No teníamos prisa por hacer todo y de hecho dejamos cosas en el tintero, como ir al museo moderno o al del premio Nobel. Compartimos la idea de que las ciudad se conocen caminando y tomando transporte público. En Suecia, algunas líneas de metro salen a la superficie y las vistas son maravillosas, en invierno se ven las calles blancas por la nieve y los ríos y canales helados. Aunque la vista es linda para los que no estamos acostumbrados a la nieve, el frío es intenso y a cada hora tenés que entrar a un bar a tomar un café con alguna factura, lo que los suecos llaman Fika. Mis favoritos para el café: los cinnamon buns o rolls. Aunque toda la patisserie es en general buenísima. Va la lista de las cosas que hicimos y que nos gustaron (advertencia: los países escandinavos son caros, vayan con la idea de que van a tener que gastar bastante $$):

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Pescado a la plancha, puré de papas, pickles y coleslaw en un puesto en Slussen

•Frente a la estación de metro Slussen ( que es bien céntrica) hay un puesto callejero en el que hacen un pescado con puré, pepinitos y coleslaw, barato y súper rico. Desafiamos los  15 grados bajo cero comiendo con guantes, pero valió mucho la pena. 🌟 Melenchón

• Café Mäster Olof (en Gamla Stan), comimos rico y el café era bueno. El ambiente es luminoso y tranquilo. Lo encontramos al azar, hay varios cafés y restaurantes por esta zona, que es la más turística.

• Omnipollos (en Slussen), es una cervecería artesanal, chiquita y para gente local. Hipster, como toda cervecería artesanal y linda.

• Hornhuset (en estación Hornstull), un pub de dos pisos muy cool en el que también podés bailar e incluso encontrar…¡un poco de música latina!  Por ese barrio (el que está alrededor de Hornstull) hay varios restaurants y cafés no turísticos, y varios pubs para salir a la noche.

• Akkurat (en Slussen), es un pub irlandés. No me pregunten por qué, está lleno de pubs irlandeses en Estocolmo. Este vende cervezas de todo tipo y procedencia, y se llena de gente cincuentona y rockera a más no poder.

• Y como dije, el Fotografiska, museo de Fotografía muy cool, es imperdible el café que tiene en el último piso, comida súper rica y vista espectacular

Despedimos Estolcomo de noche y nos tomamos el tren hasta Copenhague. Hicimos un cambio en Malmö y finalmente llegamos a la capital danesa después de 6 horas de dormir bastante mal y con bastante frío, pero todo sea por ahorrar unas coronas suecas o danesas (aunque son parte de la Unión Europea los escandinavos no adoptaron el euro). Alquilamos un airbnb hermoso en una parte muy linda de la ciudad que se llama Vesterbro llena de bares y cafés. Esta vez nos decidimos a hacer el free walking tour, la mejor opción cuando llegás a una ciudad que no conocés. La empresa Sandeman’s, original de Berlín, empezó hace varios años a ofrecer tours de a pie en donde guías jóvenes te pasean por 3 horas por la ciudad contándote un poco de su historia y de los lugares que son esenciales visitar. El tour no es estrictamente gratis (¿cuál sería el negocio sino?). Hay  que dejarle a los guías una propina. Ojo: la propina no se la quedan entera los guías, sino que parte se la tienen que dar a la empresa, y en todos los tours hay gente que cuenta la cantidad de personas que hay en los grupos. Esto lo aprendí en Berlín, después de hacer el tour por primera vez fui a cenar con unas amigas de un amigo que trabajaban todas para Sandeman’s y me contaron que la empresa se queda con parte de la plata ¡y bastante! aproximadamente €3  por persona. Así que propineen bien al guía, sugiero €5.

En el tour nos hablaron de un lugar que se llama Christiania, es un barrio de la ciudad que se autoproclamó autónomo y que legalizó la venta de marihuana. Todavía no entiendo cómo funciona legalmente, pero lo cierto es que mucha gente va a comprar y a fumar marihuana a este pequeña comunidad en medio de la ciudad. Previsiblemente, todo en Christiania es hippie: banderas jamaiquinas con la cara de Bob Marley, negocios que sólo venden productos relacionados con la marihuana, tachos de metal en donde gente hace fogatas para resguardarse del frío, grupos de jóvenes con rastas tocando el toc toc. Un poco decepcionados, nos pusimos a jugar Geo Catcher, buscando pistas en medio de parques cubiertos íntegramente por la nieve y después nos fuimos a comer una tarta de manzana y a tomar café a un centro cultural ya fuera de Christiania.

En nuestra última noche decidimos salir: fuimos a tomar vino a un barcito chiquito y precioso cerca de la casa y después terminamos en un bar estilo inglés, o sea, con madera oscura y alfombra verde en el piso, lleno de hombres fumando (sí, se puede fumar adentro de algunos lugares en Dinamarca) y, para colmo, un inglés borracho se nos puso a hablar. Nos despedimos de Copenhague a la mañana, pensado que deberíamos volver. Acá la lista de cosas para hacer:

• Visitar Christiania, a pesar de mi descripción poco atractiva. Si además sos fan de la marihuana, es otra opción además de Amsterdam o Uruguay.

• Luego al café del Christianshavns Beboerhus, cerca de Christiania, un centro cultural muy relajado y auténtico, nada turístico.

• Centro de arquitectura danés. Por alguna razón decidimos meternos a este museo, que es muy lindo, chico (prefiero mil veces los museos pequeños a los grandes) y tiene también un café que está bastante bien.

• En realidad cuando fuimos al museo de la arquitectura, estábamos camino a la Operaen, la ópera de Copenhague, un edificio imponente que está ubicado al borde del canal, la vista es hermosa, el barrio también y cuando fuimos no había nadie (más probablemente por el frío, el invierno señores, no es temporada de turismo en esas latitudes).

• Bevi Bevi. Bar de vinos y de tapas, chiquito, cool y romántico. Ideal para tomar vino o un trago tipo spritz.

• Mc Kludd. Pub inglés, para tomar cerveza y fumar.

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